Blog

Riesgo laboral en la economía colaborativa

Riesgos de la economía colaborativa: se comentan los más destacados y se repasa este ámbito de peligro tan destacado en el actual mundo interconectado.

Los riesgos de la economía colaborativa, en la actualidad, son significativos debido a la forma en la que tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) han transformado la manera en la que se desarrollaban diferentes negocios y procesos empresariales o cotidianos en el pasado. Sobre todo, si se tiene en cuenta que varias empresas y particulares trabajan bajo este paradigma.

Por lo tanto, resulta esencial conocer qué se entiende por este concepto, algunos de los ejemplos que lo describen de una mejor forma y los principales peligros de la economía colaborativa. Entre ellos, la inadecuada prevención de los riesgos laborales PRL en economía social.

Qué es y qué ha supuesto la denominada economía colaborativa en el plano liberal

Al referirse al término economía colaborativa, que proviene del inglés sharing economy, se hace alusión a un entorno o un ecosistema donde se desarrollan, de forma exitosa, diferentes actividades. Estas tienen en común el hecho de ejecutarse gracias a las facilidades y adelantos que aportan las nuevas tecnologías. Aquí se pueden mencionar las redes sociales, los portales web y plataformas digitales que facilitan que se genere una comunicación, una interacción y el intercambio de productos y servicios entre diferentes usuarios, sin importar su ubicación geográfica.

Por otra parte, para referirse a la economía colaborativa, muchas personas emplean el término economía participativa, una práctica que se fundamenta en el hecho de que haciendo uso de las plataformas virtuales, donde se regulan estas transacciones, es posible no solo compartir, sino también comprar o vender, intercambiar y alquilar diferentes artículos o servicios.

Su uso reporta a los usuarios una mayor disponibilidad de productos y servicios y ahorro de tiempo y de recursos. Además, las negociaciones se llevan a cabo de forma transparente. Todo esto justifica su acelerado progreso.

La economía orientada al consumidor o B2C, las siglas provienen de Business to Consumers, es otra de las formas que se emplean para referirse a la economía colaborativa. Las tecnologías que se aplican en su desarrollo posibilitan que en estas plataformas digitales existan prestadores de servicio, los que están a la espera de un consumidor, cambiando así la forma tradicional en la que se consume.

El empleo de este nuevo paradigma trae aparejados múltiples beneficios, entre ellos se puede hacer alusión al hecho de que surgen nuevas oportunidades y modalidades de empleo, las cuales resultan más flexibles. Por su parte, son una nueva fuente de generación de ingresos.

Sin embargo, la aplicación de este tipo de sistema no está exenta de la presencia de riesgos, los cuales son variables y dependen del tipo de actividad que se desarrolle. De este modo, resulta fundamental llevar a cabo una adecuada prevención de los riesgos laborales PRL en economía colaborativa, en las empresas que forman parte de este nuevo sistema de producción, el cual también ha venido a transformar el concepto tradicional de trabajador de una empresa.

Ejemplos de empresas que se han constituido bajo este nuevo paradigma

En el mundo existen varios ejemplos de empresas que han escogido esta filosofía para el desarrollo de su actividad principal. Entre ellas están:

  • Airbnb o Bemate: Pertenecientes al sector de los alojamientos. En estos espacios los usuarios tienen la posibilidad de alquilar sus casas o las habitaciones que no usan.
  • Uber, Social Car y Blablacar: Se relacionan con el sector transporte.
  • EatWith, en la cual se puede contactar con personas que viajan constantemente para conocer de antemano las costumbres culinarias de cualquier región del planeta.

Influencia de las TIC en el desarrollo de la economía colaborativa

Se puede decir que este es un fenómeno característico y casi una consecuencia de la sociedad, el cual está motivado por el uso constante y generalizado de las TIC, precisamente, porque las plataformas colaborativas son el medio donde se llevan a cabo las prestaciones o negociaciones. Estas están extendidas en múltiples ramas de la economía como, por ejemplo, el sector del alojamiento, el transportista, el empresarial o el culinario.

Al usar este tipo de plataformas para desarrollar una actividad comercial se tiene acceso a funciones o funcionalidades que brindan este tipo de sistemas de información, entre las que se encuentran conectar las partes implicadas (oferentes y demandantes) y disponer de un canal electrónico seguro donde realizar transacciones económicas. Vale la pena señalar que se ofrecen mecanismos de verificación con el fin de minimizar la ocurrencia de los riesgos asociados a este tipo de soluciones, así como disminuir los costes asociados con las transacciones.

El uso de estas novedosas tecnologías hace posible que cualquier persona ofrezca sus productos o servicios a través de la web. Al mismo tiempo, permite que cualquier profesional, independientemente del lugar donde se encuentre, pueda ser contratado por empresas o particulares que necesiten de sus servicios.

Del mismo modo, se puede decir que el empleo de este tipo de tecnologías y del sistema en su conjunto permite que sean eliminadas las capas improductivas que se dedican a la gestión del personal. Además, viabilizan el ajuste de los gastos y la oferta de productos más económicos.

Principales factores de riesgos asociados a actividades propias de la economía colaborativa

Para determinar los principales factores de riesgos asociados a las actividades propias de la denominada economía colaborativa se debe tener presente que en esto influye la propia naturaleza del peligro, la cual está directamente vinculada con aspectos como la ausencia de regulación jurídica que controle o guíe este tipo de actividad, la naturaleza de la actividad que se realiza, el tipo de plataforma, el horario de la jornada laboral, la carga de trabajo y el mercado al que pertenece la empresa a la cual se le presta servicio.

Tenido en cuenta los aspectos mencionados, a continuación, se detallan algunos de los principales factores de riesgos asociados a la economía colaborativa:

  • En una gran parte del mundo, no existe un marco regulatorio legal o convencional para las empresas que han hecho uso de la economía colaborativa para llevar a cabo su actividad o negocio principal.
  • Al usar estas plataformas no se tiene acceso a un contrato de trabajo. De esta manera, el profesional no cuenta con la protección más intensa del Derecho del Trabajo, la cual se prevé en el Estatuto de los Trabajadores y en el Régimen General de la Seguridad Social.
  • Los usuarios de las plataformas relacionadas con el transporte de pasajeros, con la entrega de comida y paqueterías a domicilio están expuestos constantemente a accidentes en itinere.
  • Los trabajadores, al no estar amparados de forma apropiada por la legislación laboral y la protección social vigentes, pueden estar expuestos a la violencia y al acoso.
  • Se pueden registrar algunas prácticas abusivas y el fraude. En este caso resalta el hecho de que las empresas pueden exigirles a los profesionales que se inscriban en un régimen, a pesar de que exista una relación jurídica que reúne características distintas a las que se están pidiendo.
  • Han sido registrados conflictos, de carácter violento, en el sector del transporte, específicamente, ataques de los taxistas tradicionales hacia los conductores que de las plataformas que operan con licencias VTC (servicio de alquiler de vehículos con conductor).
  • Las demandas laborales en este tipo de plataformas se concreta, la mayoría de las veces, en tareas específicas que tienen una corta duración. Por lo tanto, los puestos de trabajo tradicionales en estas plataformas desaparecen y se lleva a cabo una división del trabajo en tareas muy pequeñas.
  • La necesidad que tienen los profesionales de mejorar su reputación puede dar al traste con una sobrecarga laboral, puesto que se ven en la necesidad de resolver una amplia cantidad de tareas que deben ser evaluadas satisfactoriamente por los clientes. Este hecho puede generar un alto riesgo para la salud física y psíquica de la persona.

Dificultades que existen para poder extrapolar la regulación normativa existente

En la actualidad, han sido identificados varios obstáculos que dificultan la extrapolación de la regulación normativa ya existente en la actualidad para las actividades profesionales que podrían denominarse «tradicionales» a las nuevas actividades colaborativas.

Entre las dificultades que han sido detectadas resalta el hecho de que no se puede aplicar la correlación entre el tiempo de trabajo y los rendimientos para todas las actividades que se llevan a cabo por estas plataformas. De este modo, persiste dificultad para determinar el Salario Mínimo Interprofesional como indicio de actividad continuada. Igualmente, existen incompatibilidades con la prestación por desempleo y de jubilación

De modo general, es apreciable que los trabajadores que brindan servicios en plataformas basadas en la economía colaborativa, independientemente de si son autónomos o no, se encuentran en una situación negativa al tomar en cuenta un factor tan importante como lo es la Seguridad Social.

Para finalizar, estos trabajadores en su mayoría se consideran autónomos, por lo que no se ajustan a ninguna estructura sindical. Por lo tanto, se hace compleja la determinación de sus intereses colectivos, la organización para la defensa de sus derechos y el ejercicio de medidas de presión que les permitan conseguir mejores condiciones asociadas al ejercicio de su actividad profesional principal (u otras de carácter complementario).